Arsenal 3
Independiente 0Si te digo que es Carnaval, apretá el Promo...
Silvera y Matheu, al frente de un pelotón que va sin rumboEn feriado de Carnaval, no hay comparsa para el Rojo: el 0-3 contra Arsenal lo acercó aún más a la Promoción. Los hinchas insultaron al equipo y debieron aguantar cargadas en Sarandí.
El 8 de diciembre de 2010, el hincha de Independiente le rendía tributo a un plantel que lo devolvía a la gloria copera al ganar la Sudamericana y al clasificarse a la Libertadores, la novia de siempre.
El 8 de marzo de 2011 el hincha de Independiente lee estas líneas con la preocupación de tener que jugar la Libertadores mientras el equipo no detiene su caída en los torneos locales: está a sólo un peldaño de igualar la peor racha histórica sin triunfos, es el peor de la temporada (con 16 puntos en 23 partidos) y debe empezar a rezar para que Olimpo (sobre todo) y Quilmes no empiecen a sumar muchos porotos y le hagan sentir el frío temor del promedio helándole la nuca. Increíble, pero real.
Ya venía de un cachetazo en Quito (0-3 ante Liga, con la altura como atenuante) y este 0-3 duele más, porque los ecuatorianos no se les mofaron por el promedio. En el Julio Grondona sí se escuchó “el que no salta se va a la B”.
En el primer tiempo, el equipo volvió a ser un reflejo fantasmal del que ganó la Sudamericana. Y por eso saltaron los primeros insultos de los hinchas propios que, aun sin ser masivos, empiezan a marcar cómo sube el mercurio en el termómetro: Independiente rifó, en apenas tres meses, el crédito logrado en la épica ante el Goiás.
El 2-0 de Krupoviesa disparó los primeros calores (“jugadores, la c... de su madre...”, o “no somos Racing” o “el Rojo ponga huevo”). La escasez de reacción de ahí hasta el entretiempo los acentuó (mientras la barra se esforzaba por taparlos) y algunos plateístas amagaban con tirarse al campo para insultar al equipo. El cambio de actitud en el segundo tiempo los aplacó, pero hubo gritos en las puertas del vestuario visitante.
De los reproches salió indemne Mohamed, quien por primera vez se fue sin hablar. Es el reflejo abrumado de un técnico que dirige un equipo capaz de demoler en un tiempo a Peñarol por la Copa y luego reptar en el Clausura. Los refuerzos no reforzaron, los emblemas ya no sostienen y las figuras son decorativas. Ni Hilario está dando garantías. Es la realidad de un equipo que rompió la misma copa que levantó tres meses atrás.
Lo tapó la neblina

Lo del Turco va del mal en peor. Igual, por ahora, el foco de la gente está en los jugadores y la CD.
Los números de Mohamed no son los mejores: sobre 25 partidos, el Turco obtuvo seis victorias, nueve empates y diez derrotas. De 75 puntos, cosechó 27. Ganó la Sudamericana, sí, pero ahora pelea en los promedios.
El champagne que descorchó Independiente un 8 de diciembre de 2010 coronó a Antonio Mohamed ante la gente del Rojo. El Turco le devolvió a los de Avellaneda ese coqueteo divino con las copas, aquel que hace tiempo no vivía y que tan emparentado está con su historia. El técnico se entusiasmó: elevó sus ganas a tal punto de apostar todo a la Libertadores y a las demás puertas que se le abrían con la obtención de la Sudamericana (la Recopa y la Suruga Bank). Sin embargo, tras el 0-3 con Arsenal, es otra la historia…
Los números son el peor juez de Mohamed. Si se los mira, al Turco lo tapa la neblina. En 25 partidos con Independiente, quien provino de Colón tiene seis victorias, nueve empates y diez derrotas. Claro, por torneos locales, lo que más asusta viendo dónde está parado Independiente en los promedios, sólo tiene un partido ganado: ante Racing, en su debut. De ahí en adelante, no conoció más que pardas y caídas. Tal es el punto, que llegó a 13 encuentros sin ganar.
La Copa es lo que mejor le sienta. Contando Sudamericana y Libertadores, su racha es de cinco victorias, dos empates y cuatro derrotas. Este Clausura lo tiene con la soga al cuello: todavía no ganó y sólo cosechó dos puntos. Arsenal se le alejó, River lo alcanzó, Tigre lo pasó y Huracán lo tiene a nueve. Hay una realidad y es que, desde que Mohamed arribó a Independiente, sólo obtuvo 27 puntos de 75 con una efectividad del 34,6 por ciento. El será el encargado de comandar al equipo hacia delante y gambetear los números rojos. ¿Podrá?
Son actitudes
La apatía del Rojo en el PT chocó ante un Arsenal certero. Cuando quiso atacar, ya estaba 0-2 abajo...
No hubo round de estudio, como en el boxeo. La primera llegada a fondo de Arsenal (centro punzante de Obolo al corazón de área, cabezazo certero de Caffa) fue como un nocaut para Independiente. Y lo hizo besar la lona durante todo el primer tiempo.
En esos 45 minutos, el Rojo no generó juego: Silvera debió construirse sus propios espacios, Defederico desapareció entre los centrales rivales, Cabrera no fue ni volvió y lo poco que intentó Mancuello se diluyó cuando no encontró socios. Y se regaló en defensa: el doble 5 nunca controló el medio, la espalda de Maxi Velázquez fue un pase libre, los centrales perdieron todas las pelotas divididas de arriba e Hilario, de impotencia, terminó provocando un penal.
Cuando Mohamed intentó corregir algo en el entretiempo, ya 0-2, y a algunos jugadores (Tuzzio, Pellerano, Fredes, Mancuello y los ingresados Parra y Pato Rodríguez) les salió el orgullo de adentro, pasó que a Julián Velázquez el travesaño le negó el gol, Silvera falló lo que nunca erra, y Campestrini se erigió como figura. Y Arsenal, que esperó todo la segunda parte por una contra, acertó la única que tuvo: pase de su arquero a Obolo, y otro centro preciso, ahora, para Leguizamón. Y le contaron hasta diez... Actitudes.
¿Nada para decir?
El desconcierto del Turco. Había dicho que el Clausura era la prioridad pero el equipo sigue sin reaccionar.
Mohamed se fue en silencio por primera vez desde que dirige al Rojo. Durante el partido habló poco pero le reprochó a Matheu la marca en el tercer gol del Arse.
Fue muy raro lo de Mohamed. Desde que llegó a Independiente jamás se había ido en silencio tras un partido. Ni en la victoria ni en la derrota. Tras el segundo 0-3 consecutivo, el Turco optó por irse en silencio. Su semblante fue un claro reflejo de su desazón. Fue el último en irse del vestuario, unos 45 minutos después de finalizado el encuentro. Todos los jugadores se retiraron en fila india. Ellos tampoco hablaron pese a que se había anunciado que al no declarar el Turco por lo menos uno iba a hacerlo.
Durante el partido, el técnico estuvo bastante callado, aunque le reprochó a Matheu por no marcar a Obolo en el tercer gol.
El Turco había estado muy duro tras la derrota ante River (“nos superó en actitud”, había dicho). Y tras aquella derrota le reclamó al plantel que estuviera más concentrado para evitar problemas con los “pequeños detalles”. Trató de tocarles el orgullo: “Ustedes ya salieron de peores que ésta”, les dijo en una reunión grupal. Pero los players aún no asumieron el mensaje. Por lo menos, está claro que no lo trasladan a la cancha. Y no son pocos los que ya hablan de cierto desgaste del DT con jugadores y con la CD.
Hoy, a las 10 en Villa Domínico, el plantel de Independiente tiene entrenamiento. El próximo rival es Godoy Cruz, el jueves en el Libertadores por la Copa. Aunque ése no es el foco principal de la práctica. Mohamed había dicho tras perder frente a River que el Rojo iba a poner toda la energía en el Clausura. Pero la reacción no llegó y ante Arsenal recibió la derrota más amplia desde que asumió, con aquella victoria 1-0 en el clásico ante Racing, que hoy parece muy lejana.
¿Cómo se sale?
Independiente se hunde y no encuentra la salida. El promedio es muy bajo y hay preocupación. ¿Qué hay que hacer?
El promedio dejó de ser una preocupación lejana hace tiempo. Independiente disfruta tanto su participación en la Libertadores como sufre la realidad del equipo en el Clausura. El equipo no gana (perdió dos, empató dos) y no juega bien. Entonces, los números ya lo dejaron a la altura de River. Los dos son los que vienen por encima de Huracán mirando la tabla desde abajo y el Globo hoy está en Promo...
¿Cuáles son las cifras? El Rojo suma 13 puntos (1.242 de promedio) al igual que River. Está por debajo de Tigre, quien lo pasó por tres unidades. Y a nueve de Huracán, el último equipo que está en Promoción. Eso sin contar a Olimpo y Quilmes, dos equipos recién ascendidos que no dividen por tres.
¿Los jugadores, el técnico, el sistema, las incorporaciones? ¿Por dónde te parece que puede pasar la solución?
Fuente : Olé
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